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    Integración social ¿Cómo estamos de interculturalidad?

    • 4 de octubre de 2016
    • TOP aul@
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    Hablar de diversidad cultural no es categorizar la sociedad, aunque muchas veces se confunde la diversidad de culturas con categorizarlas, así pues, el hecho de asignar un lugar o categoría ya implica un cierto grado de desvalorización respecto a otras, conlleva comparaciones económicas, sociales y de acceso a los recursos. Pero en realidad es un proceso y no una categoría en sí, el proceso de reconocimiento del otro y, de otras formas de ver el mundo. Reconocer y aceptar la diversidad como característica humana, siendo la heterogeneidad la norma y no la excepción. Desde la “Educación Intercultural” se tiene que trabajar no sólo aspectos relativos a las diferencias culturales, sino también, el compendio que supone todas nuestras características como individuos y como miembros de grupos y sociedades, con costumbres religiosas, étnicas o idiomáticas, porque todos los seres humanos tenemos mucho en común, pero somos diversos, más allá de la raza o lugar de procedencia. Esa heterogeneidad es lo normal y así se debe educar en el siglo XXI, para contribuir a deslegitimar la desigualdad social, a desenmascarar los mecanismos que la perpetúan, erradicar el racismo y la xenofobia, el sexismo o el clasismo que impera en las sociedades. La diversidad como la acción dirigida al reconocimiento del otro y al reconocimiento de otras formas de ver y entender el mundo. El reconocimiento y la aceptación de otras formas de ver, pensar y actuar, como algo que compartido enriquece a las personas.

    La cultura es como un constructo en permanente cambio, dinámico y no estático que se retroalimenta del contexto y de las personas que lo integran. Cada uno de nosotros pertenece, y ha pertenecido a grupos o marcos culturales diversos, entre unos y otros nos relacionamos y nos constituimos como personas sociales. Por lo tanto, la cultura es un concepto dinámico ligado a su actuación social, política y comunicativa.

    Los rasgos culturales no deberían definir a un individuo al margen de él mismo, los estereotipos, clichés y prejuicios que hemos aprendido sobre otras razas y culturas, hacen que muchas personas rechacen el contacto y la convivencia con personas de otros países y culturas. La diversidad de individuos, grupos, competencias, y puntos de vista enriquece la propia educación, la cooperación y las colaboraciones profesionales, porque permiten de idear soluciones más variadas y/o alternativas. No obstante, debemos deconstruir/reconstruir los conceptos tradicionales, desaprender los conceptos erróneos sobre la familia, el linaje, etc, que la propia sociedad ha interiorizado como señas de identidad cultural suprema, dando lugar a nuevos conceptos más amplios y diversos donde tenga cabida toda cultura y relación interpersonal, la participación activa como ciudadanos sin excepción alguna.

    Por:
    Iolanda Muñoz
    Docente Rama Sanitaria

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